Yacimiento 
Relación con la población indígena 

La consolidación de un asentamiento fenicio tenía en unas relaciones cordiales y fluidas con la población autóctona un pilar de primer orden, principalmente con la clase dirigente, que permitía el aprovechamiento de los recursos económicos de la zona. Por tanto, la élite indígena conoció un afianzamiento dentro de la estructura social autóctona, siendo usuales los intercambios de regalos de lujo, como la orfebrería de oro.

Los intercambios comerciales fueron la base de las relaciones con los asentamientos indígenas, generando una reactivación de la economía de la zona colonizada, teniendo en los metales y los productos agrícolas los elementos más demandados. Por su parte, los fenicios nutrirían estos intercambios con vino, aceite, púrpura y productos de pesca, como la salsa garum.

Otros ámbitos que conocieron modificaciones fruto de la instalación del pueblo fenicio fue la producción cerámica, debido a la introducción del torno de alfarero, la adopción de nuevos elementos decorativos y aumentando además la variedad tipológica, y el trabajo metalúrgico con la adopción de nuevas técnicas, como el tratamiento del bronce en hueco.

Una de las principales aportaciones de la civilización fenicia fue su sistema de escritura, considerado el “padre” de los alfabetos. Era un sistema de escritura consonántico y estuvo en vigor desde el siglo XI a.C. al siglo III d.C., siendo el sentido de la escritura de derecha a izquierda.

Todo contacto entre pueblos genera un proceso de intercambio cultural mutuo. Está interacción se hace más sólida cuando el grado de consolidación de la población colonizadora se va afianzando, dando lugar a una simbiosis de elementos, como manifiesta, por ejemplo, que en piezas cerámicas se entremezclen motivos decorativos autóctonos y del Mediterráneo Oriental, punto del que procedía el pueblo fenicio.

"Malaka" término del que deriva el actual "Málaga".
Epigrafía aparecida en monedas malacitanas según el arqueólogo e historiador malagueño
D. Manuel Rodríguez de Berlanga (1825-1909)